Este es un recorrido por algunos eventos de la Feria del Libro ocurridos el domingo 9 y el jueves 13 de septiembre. Esperamos acercarles un boceto de los mismos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Entrevista a Gonzalo Vaca Narvaja

“Toda vida es digna de ser contada”

Fue parte del público de la presentación de “La última estación”. Es escritor, editor y hermano del autor del libro. Conversamos con él acerca de las particularidades y significados de este libro póstumo.

–¿Hay algún valor especial en los textos sobre el tema de las víctimas de la represión?
–Toda vida es digna de ser contada, no hay una prioridad en esto. La de mi vecino tiene la intensidad, el dramatismo y todos los ingredientes para hacer una historia. La diferencia está en atreverse a curiosear. La literatura es eso. Las víctimas de la represión son como cualquier gente.
Después es importante otra cosa en este caso particular, en estos tipos de textos que tienen que ver con el proceso militar. Uno siente una cierta responsabilidad al trabajar estos ingredientes de la memoria que tiene que ver con textos póstumos, textos de cárcel, testimonios, etc. Porque es una forma que no se memoriza en sí misma, es actualización de la vida.
–¿Cuál es tu mirada a este libro desde tu posición de escritor?
–Vos hablás de un escritor. El escritor es una obra, un desarrollo en el tiempo. No son dos o tres cuentos. Un punto no indica como condición necesaria una continuidad. Si yo hubiera seguido una vida normal, mi casa como era cuando era normal, no sé si hubiera seguido escribiendo. Me hubiera dedicado a viajar, o a ser pirata en las costas africanas. En este libro no tiene que ver el escritor. Lo que se muestra en la producción del libro de Hugo es lo inconcluso. Lo que pudo ser y no fue. Eso es lo interesante. Eso es lo que se critica cuando se corta el hilo de la vida. Deja inconcluso lo que sigue. La historia va a rearmar determinado tipo de cosas, no lo que iba a suceder.

–¿Cuál es esa mirada desde el editor?
–En un libro póstumo estás hablando de volver a poner en presente la imagen de alguien que no pudo poner en presente sus textos. A mí me ha tocado editar a muchos hijos que vienen con los papeles de sus padres y quieren hacer un libro. Alguien que toma la memoria familiar, que es parte de la memoria escrita de él, y quiere darle forma en un soporte libro. Sacarlo del papel escrito en la Olivetti. En ese caso uno tiene que ser muy cuidadoso porque lo que se juega ahí no es lo estrictamente literario. Se juega la construcción de la memoria familiar cruzada con la literatura.
También está el tema  de que lo que produce la literatura es la reunión en función del armado del libro. Y ahí también hay una cronología familiar que se va tejiendo. La literatura no está tanto en el libro sino en la misma construcción del libro. A veces la construcción del libro es superior al contenido del libro
Publicar, en estos casos,no es la elección de alguien que está vivo. En el caso de este libro se interrumpe esa vida por la realidad política dramática de nuestro país, que nos atravesó a todos, a mi familia, y en este caso específico, a los chicos.
–¿Hay que hacer entonces una diferencia entre este libro como ícono y el valor literario que tenga?
–Si, yo creo que no puedo desprender el valor del libro en sí, sería una torpeza de mi parte. El sólo hecho de que alguien venga con una manojo de escritos de un padre para publicarlo, ya me parece una cosa fantástica, maravillosa. Digna de ser tratada de otra manera. Aunque en la historia de la literatura hay muchas obras maestras que vinieron así. Eso no quita el valor literario.
–¿Y como familiar?
–También la satisfacción es doble porque sabes lo que supone para sus hijos el poder llevar a cabo, ejecutarlo y salir adelante. Traerlo y mante-nerlo en una instancia superadora de lo trágico. La alegría y el mismo  tejido de la presentación. Fíjate que terminan con el canto de la Caro. Una reivindicación .
–¿Pensás que este tipo de textos vinculados a la memoria llegan a todo tipo de gente?
–Hay un sector de la sociedad a que estos mensajes llegan y otro al que no. A veces le llegan  pero no porque vayan a buscarlos, a lo mejor les llega el libro, si. O algo. Tampoco Canal Encuentro les filtra algo, porque existe el zapping. Por eso hablo de construcciones a través del tiempo, no en lo inmediato. Por eso el arte tiene la virtud de trascender. Si es bueno queda, si no se va diluyendo. Pero alguna palabra quedará por ahí dando vueltas. Pero nunca es para todos, es para quien se anime, se asome, curiosee. 
Hasta dónde estos textos llegan es un proceso que da la historia. La distancia. No nosotros. Nosotros lo más que podemos hacer es, como hicieron mis sobrinos, actualizar estas cosas. Actualizar la vida, traerla de nuevo, ponerla presente.
–¿Cuál es el sentido de este tipo de textos en la construcción de una política de derechos humanos?
–Este tema de los derechos humanos es una paradoja. Son más referenciados hoy. Pero aún se critica más para atrás que hacia el presente. La actitud de hoy frente a las violaciones es la indiferencia. No se hace visible lo invisible.
¿Cuál crees que es el significado de discursos como el de Infancia clandestina, o el de Tres Tigres Teatro y tantas otras obras de esta generación más joven vinculadas al mismo tema?
–Hay una resignificación del colectivo del pasado. Esa es la diferencia. Ya es de ellos. Cuando ellos se empiezan a desprender de la construcción. Porque se van a tener que desprender para afirmar su propia mirada frente al mundo. En esa afirmación del presente van a encontrar que está más presente que nunca lo de atrás. En algún momento va a ceder a la necesidad del presente inmediato. Ellos están empezando a afianzarse. Todavía lo que no se logra es el otro proyecto, uno distinto al que conocimos nosotros, que no se repita en la forma de hacer política. Tienen que buscar otra cosa.
Con terribles anclas en el pasado tienen la capacidad de traducir esto en un mensaje artístico propio de su generación.

Gonzalo Vaca Narvaja nace el 4 de septiembre de 1958 en Córdoba. Milita en la UES. A los 16 años, tras la desaparición de su padre y poco antes del fusilamiento de su hermano Hugo, se exilia junto con toda su familia en Méjico. Regresa al país en 1985. Comienza los estudios de filosofía. Ese mismo año comienza la publicación de su obra literaria con Cronos temporal. Actualmente tiene publicados ocho trabajos más (Voces de la otra orilla, El beso de Claudia, Cómo elegir a mi candidato, y otros). Dirige Narvaja Editor.

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