“Toda vida es digna de ser contada”
Fue
parte del público de la presentación de “La última estación”. Es escritor, editor y hermano del autor del libro. Conversamos con él
acerca de las particularidades y significados de este libro póstumo.
–¿Hay algún valor especial en los textos sobre el tema de las víctimas de la represión?
–Toda vida es digna de ser contada, no hay una prioridad en esto. La de mi vecino tiene la intensidad, el dramatismo y todos los ingredientes para hacer una historia. La diferencia está en atreverse a curiosear. La literatura es eso. Las víctimas de la represión son como cualquier gente.
Después es importante otra cosa en este caso particular, en estos tipos de textos que tienen que ver con el proceso militar. Uno siente una cierta responsabilidad al trabajar estos ingredientes de la memoria que tiene que ver con textos póstumos, textos de cárcel, testimonios, etc. Porque es una forma que no se memoriza en sí misma, es actualización de la vida.
–¿Cuál es tu mirada a este libro desde tu posición de escritor?
–Vos hablás de un escritor. El escritor es una obra, un desarrollo en el tiempo. No son dos o tres cuentos. Un punto no indica como condición necesaria una continuidad. Si yo hubiera seguido una vida normal, mi casa como era cuando era normal, no sé si hubiera seguido escribiendo. Me hubiera dedicado a viajar, o a ser pirata en las costas africanas. En este libro no tiene que ver el escritor. Lo que se muestra en la producción del libro de Hugo es lo inconcluso. Lo que pudo ser y no fue. Eso es lo interesante. Eso es lo que se critica cuando se corta el hilo de la vida. Deja inconcluso lo que sigue. La historia va a rearmar determinado tipo de cosas, no lo que iba a suceder.
–¿Cuál es esa mirada desde el editor?
–En un
libro póstumo estás hablando de volver a poner en presente la imagen de alguien
que no pudo poner en presente sus textos. A mí me ha tocado editar a muchos
hijos que vienen con los papeles de sus padres y quieren hacer un libro.
Alguien que toma la memoria familiar, que es parte de la memoria escrita de él,
y quiere darle forma en un soporte libro. Sacarlo del papel escrito en la
Olivetti. En ese caso uno tiene que ser muy cuidadoso porque lo que se juega
ahí no es lo estrictamente literario. Se juega la construcción de la memoria
familiar cruzada con la literatura.
También
está el tema de que lo que produce la
literatura es la reunión en función del armado del libro. Y ahí también hay una
cronología familiar que se va tejiendo. La literatura no está tanto en el libro
sino en la misma construcción del libro. A veces la construcción del libro es
superior al contenido del libro
Publicar, en estos casos,no es la elección de alguien que está vivo. En el caso de este libro se
interrumpe esa vida por la realidad política dramática de nuestro país, que
nos atravesó a todos, a mi familia, y en este caso específico, a los chicos.
–¿Hay que hacer entonces
una diferencia entre este libro como ícono y el valor literario que tenga?
–Si,
yo creo que no puedo desprender el valor del libro en sí, sería una torpeza de
mi parte. El sólo hecho de que alguien venga con una manojo de escritos de un
padre para publicarlo, ya me parece una cosa fantástica, maravillosa. Digna de
ser tratada de otra manera. Aunque en la historia de la literatura hay muchas
obras maestras que vinieron así. Eso no quita el valor literario.
–¿Y como familiar?
–También
la satisfacción es doble porque sabes lo que supone para sus hijos el poder
llevar a cabo, ejecutarlo y salir adelante. Traerlo y mante-nerlo en una instancia
superadora de lo trágico. La alegría y el mismo
tejido de la presentación. Fíjate que terminan con el canto de la Caro.
Una reivindicación .
–¿Pensás que este tipo
de textos vinculados a la memoria llegan a todo tipo de gente?
–Hay
un sector de la sociedad a que estos mensajes llegan y otro al que no. A veces
le llegan pero no porque vayan a
buscarlos, a lo mejor les llega el libro, si. O algo. Tampoco Canal Encuentro
les filtra algo, porque existe el zapping. Por eso hablo de construcciones a
través del tiempo, no en lo inmediato. Por eso el arte tiene la virtud de
trascender. Si es bueno queda, si no se va diluyendo. Pero alguna palabra
quedará por ahí dando vueltas. Pero nunca es para todos, es para quien se
anime, se asome, curiosee.
Hasta dónde estos textos llegan es un proceso que da la historia. La distancia. No nosotros. Nosotros lo más
que podemos hacer es, como hicieron mis sobrinos, actualizar estas cosas.
Actualizar la vida, traerla de nuevo, ponerla presente.
–¿Cuál es el sentido de
este tipo de textos en la construcción de una política de derechos humanos?
–Este
tema de los derechos humanos es una paradoja. Son más referenciados hoy. Pero
aún se critica más para atrás que hacia el presente. La actitud de hoy frente a las
violaciones es la indiferencia. No se hace visible lo invisible.
¿Cuál crees que es el
significado de discursos como el de Infancia clandestina, o el de Tres Tigres
Teatro y tantas otras obras de esta generación más joven vinculadas al mismo
tema?
–Hay
una resignificación del colectivo del pasado. Esa es la diferencia. Ya es de
ellos. Cuando ellos se empiezan a desprender de la construcción. Porque se van
a tener que desprender para afirmar su propia mirada frente al mundo. En esa
afirmación del presente van a encontrar que está más presente que nunca lo de
atrás. En algún momento va a ceder a la necesidad del presente inmediato. Ellos
están empezando a afianzarse. Todavía lo que no se logra es el otro proyecto,
uno distinto al que conocimos nosotros, que no se repita en la forma de hacer
política. Tienen que buscar otra cosa.
Con terribles anclas en el pasado tienen la
capacidad de traducir esto en un mensaje artístico propio de su generación.
Gonzalo
Vaca Narvaja nace el 4 de septiembre de 1958 en Córdoba. Milita en la
UES. A los 16 años, tras la desaparición de su padre y poco antes del fusilamiento de su hermano Hugo, se exilia junto con toda su familia en Méjico. Regresa al país en 1985. Comienza los estudios de filosofía.
Ese mismo año comienza la publicación de su obra literaria con Cronos temporal.
Actualmente tiene publicados ocho trabajos más (Voces de la otra orilla, El
beso de Claudia, Cómo elegir a mi candidato, y otros). Dirige Narvaja Editor.
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